La forma en la que están diseñados los hospitales podría estar influyendo mucho más de lo que se pensaba en la recuperación —o el empeoramiento— de los pacientes. Así lo defiende Julio Zarco Rodríguez, presidente de la Fundación Humans, en su artículo “Hacia una arquitectura humanizada: arquitectura terapéutica”, publicado en la revista científica Anales de la Real Academia de Doctores de España (volumen 11, número 1, 2026).
El artículo describe con crudeza la realidad de muchos centros sanitarios actuales: entornos “deshumanizados, grandes, incómodos, estresantes y hostiles”. Es una situación especialmente delicada si se tiene en cuenta que los pacientes llegan a estos espacios en condiciones de vulnerabilidad, dominados por emociones como el miedo, la ansiedad o la incertidumbre.
En este marco, el entorno físico de los centros sanitarios —la luz, los colores, los sonidos o incluso los olores— puede condicionar la experiencia emocional del paciente y, por extensión, su evolución clínica. Así, toma protagonismo la necesidad de transformar estos entornos para convertir una vivencia negativa en una experiencia “más llevadera, más amable y humana”. El autor plantea un cambio de paradigma. Es decir, no se trataría solo de construir hospitales eficientes, sino de crear espacios que acompañen emocionalmente al paciente. Según Zarco, el llamado “espacio terapéutico” ha sido históricamente fundamental para la sanación, pero su potencial sigue infrautilizado.
El doctor introduce el concepto de “humanismo arquitectónico”, basado en valores como la dignidad, la empatía y la conexión. Tres pilares que, aplicados al diseño de hospitales, podrían redefinir la atención sanitaria. En este sentido, el artículo plantea cuestiones clave: desde garantizar la privacidad del paciente hasta mejorar la señalética, la accesibilidad o la integración de la tecnología para que resulte menos invasiva. También subraya la importancia de factores aparentemente secundarios —como el uso del color, las texturas o el ruido ambiental— que, sin embargo, tienen un impacto directo en el bienestar.
Uno de los elementos más llamativos del artículo es la reivindicación de la biofilia, es decir, la conexión entre el ser humano y la naturaleza. “La utilización de espacios verdes y plantas naturales nos armoniza y genera bienestar psicoafectivo”, apunta Zarco, quien defiende incorporar estos elementos en el diseño hospitalario no solo por estética, sino por su efecto en la salud mental y emocional.
