Calendario vacunal único, ¿utopía o realidad?

Muchos hemos sido los que hemos reivindicado la necesidad de actualizar y unificar el calendario vacunal para tratar de evitar ineficiencias y falta de equidad en el Sistema Nacional de Salud. Parece que los pasos se dirigen hacia esa meta, pero ¿son los adecuados, o se debería afrontar antes otras inequidades para poder llegar a la meta deseada?

 Es evidente que lo que ha hecho fuerte y coherente nuestro Sistema Sanitario, ha sido la visión global e integral de la salud de los ciudadanos; es decir, todos somos iguales para el Sistema Sanitario, independientemente de quiénes seamos, dónde vivamos y cuál sea nuestra renta. El calendario vacunal, en el momento en que en el proceso de trasferencias sanitarias se descentralizó y la Salud Pública estatal pasó a configurarse en 17 mini-estados, con 17 mini-sistemas sanitarios, sufrió uno de los mayores ataques y desgastes a la equidad del Sistema.

Cada Comunidad Autónoma planifica su Sanidad, y su Salud Pública en función de sus necesidades regionales, perdiendo de vista » el todo», que supone el Estado. Parecía que tener un calendario vacunal unificado, podía convertirse en una herramienta vertebradora del mismo, cohesionadora del SNS y, sobretodo, facilitaría una gestión económica macro, que ahorraría costes. Algo que todas las sociedades científicas veían como factible, sensato y científicamente sólido, los políticos parece que lo ven complejo y de difícil negociación.

Después de que en el último Consejo Interterritorial se fijara como rumbo por parte de la Ministra Mato y de la Secretaria de Sanidad que hay que tener un calendario vacunal unificado, comienzan a salir problemas y dificultades, que ponen en peligro un consenso sobre el calendario único. Por un lado está la vacunación antineumocócica, que sólo está establecida en Madrid y Galicia y que de implementarse en todas las CCAA representaría la vacunación de una población de 450.000 niños, con un coste de entre 55 y 67 millones de Euros, ¿quien los tiene en nuestros días?. Pero el caso es que ninguna CCAA está para derrochar dinero, y que por encima de todo está la equidad, y la no discriminación por razón económica, ya no de los pacientes, sino de sus gobiernos. No podemos hacer agravios comparativos entre los niños por la región en donde vivan.

Por otro lado la vacuna de la varicela implica consensuar si se vacunan a adolescentes o a niños de 15 meses y en estas franjas de edad la población es muy diferente, pues muchos son los adolescentes que no necesitan vacuna por haber pasado ya la enfermedad. El colmo del despropósito se encuentra en la vacunación de la hepatitis, donde hay 7 CCAA más Ceuta y Melilla, que no vacunan en hospitales a los recién nacidos, por lo que pasan la primera dosis a los 2 meses de vida y la implementación de esta medida conllevaría un coste excesivo para garantizar las coberturas vacunales.

En fin, mi diagnóstico tras una exploración superficial, es que la descentralización de la Salud Pública a las CCAA ha generado una situación que ahora se vuelve en contra del propio SNS, pues nos encontramos y pese a que de «boquilla», todas las CCAA y el Estado parecen estar de acuerdo en unificar el calendario vacunal, con que no hay recursos económicos suficientes, ni dispositivos preparados para garantizar determinadas inmunizaciones; y lo que es peor, sobre la Planificación Sanitaria sigue pesando, de manera incontrovertible los costes/beneficios. ¿Podremos conseguir que la Salud deje de ser utópica para poder ser real?.

Publicado en Gaceta Médica: http://www.gacetamedica.com/articulo_opinion.aspx?idart=607679&idcat=795&tipo=2

 

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